
Aun recuerdo el momento en el que me enamoré de ti.
No hacia media hora que te conocía y ya sabía que iba a pasar, que te querría como nunca quise a nadie, que verte, hablarte, sentirte, sería la única razón por la que querría sobrevivir.
Y te doy las gracias por todo, por mantenerme a flote, por, aun sin saberlo, hacer que mi vida fuera un poco menos, como decirlo… un poco menos mierda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario