Odio tus idas y venidas. A veces mucho. A veces poco. Sé que no es culpa tuya. Que eres así. Pero es algo que odio. No pido mucho, solo un poco de ti cada día. Una sonrisa, un saludo, un guiño, un “que tal”. Lo que sea. Pero no… a cambio de mi sumisión solo tengo un gran vacio que, de repente, un día se llena con un montón de ti, con un montón de sonrisas, saludos, guiños y “que tales”, Me acostumbro a esos momentos rápido, pero cuando al momento siguiente vuelves a darme la nada… creo que es algo a lo que nunca podré acostumbrarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario