Hay cosas que nunca vuelven. Lo dicho nunca regresa a la boca. Está dicho y punto. Aunque te arrepientas no va a cambiar nada, así que no merece la pena lamentarse. Y el tiempo tampoco vuelve. Lo pasado es pasado. No merece la pena llorar los errores, aunque sí aprender de ellos, aprovechar el poco tiempo que tenemos al máximo y no dejar pasar ninguna de las oportunidades que la vida nos da, y es que estas tampoco vuelven.
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