Algún día gritaré. Gritaré que te quiero. Que te necesito. Que te has convertido en alguien indispensable. Que has sido ese “algo” a lo que agarrarme cuando pensaba que ya nada tenía sentido. Y mientras tanto seguiré mordiéndome la lengua, aunque me tenga que tragar mi propia sangre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario