domingo, 14 de noviembre de 2010

... bien

Las cosas se tuercen. Todo se vuelve de una oscuridad espeluznante. No consigues encender la luz. No encuentras el interruptor. Puede que lo hayan arrancado de la pared. No lo sabes. Pero de repente aparece. Su mirada llena tu mundo de luz. Su sonrisa, de alegría. La habitación vuelve a llenarse de interruptores que solo tu puedes apagar y aquella oscuridad que tanto miedo te daba no es más que un vago recuerdo. Te sientes bien...

No hay comentarios:

Publicar un comentario