“Mañana mejor no te levantes”. Eso ponía en la galleta de la suerte de ayer. Debí hacerle caso. Ni dos horas despierta y ya me había arrepentido de levantarme. En la cama se está mejor. Y soy idiota. Diga lo que diga aún tenía una pequeña esperanza. Pequeñita. Pero me aferraba a ella como si no quedará nada más. Definitivamente idiota, gilipollas y demás. Parece ser que se me revelan las batidoras de mi sueño…
No hay comentarios:
Publicar un comentario