
Desisto. Está visto que este mundo no está hecho para mí. Todo lo que digo, hago, pienso o siento últimamente está mal. O si no mal del todo, a medias, pero mal.
No quiero ilusiones. Ya no. No podría soportar otro chasco, otra decepción. No quiero sonrisas, no quiero miradas, ni gestos ni nada. YA NO QUIERO NADA. Déjalo. No juegues. No conmigo. He jugado muchas veces y ya estoy cansada. Nunca gano la partida. Siempre me comen antes de llegar a casa, cuentan 20 y ganan. Aunque contigo es diferente. No me vas a comer. Directamente estás en la otra punta del tablero. Inalcanzable.
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